sábado, 6 de julio de 2013

Oda al Paraná (Ignacio Anzoátegui)

Ignacio Anzoátegui (1905- 1978). Principales obras: Romances y jitanjáforas; La rosa y el rocío, Desventura y ventura del amor; Mitología y víspera de Georgina; Dulcinea y otros poemas y Poesía para 1973.

Oda al Paraná

Por aquí pasó la Conquista metiendo ruido de espadas y corazones,
Cuando los corazones y las espadas eran de los hombres.

Entonces la gente sabía que Dios estaba en la selva y en el río
Y que el río y la selva alababan a Dios desde el Principio.

Entonces los ojos buscaban en el cielo los ángeles ausentes
Porque la vida servía para la muerte.

Por aquí pasaron los cascos abollados de los guerreros
Y las plumas deshechas que conocieron los vientos del Océano.

Y los jirones de los estandartes
Y las picas que destrozaron la maraña de los combates

Hombres de fiera sangre tiñeron en sangre roja
Las aguas de este río. Fueron contra la selva musculosa

Y atropellaron la aventura como quien ofrece la vida irreparablemente.
Porque la vida servía para la muerte.

Hombres de dura carne que laceraron sus almas en el sacrificio
Mortal de cada día contra la soledad y el indio.

Hombres que renunciaron a la vida en la demanda de una nueva vida
Que era muerte ganada en esperanza de muerte ilustre y vida verdadera.

Por aquí pasaron los navíos con un motín de viento en los velámenes,
Quebrando las maderas del oleaje.

Iban descabezando sueños de tristeza con el vaivén solemne y pensativo
Que trajeron de los amaneceres solos y de los crepúsculos tendidos.

Navíos sacudidos de olas en la epilepsia eterna del Atlántico,
Velámenes acariciados por las brisas con un temblor de pájaros;

Navíos que se perdieron en las fabulosas rutas de las serpientes,
Velámenes que levantaron su blancura en la viva acuarela de las agua celeste,

Iban pechando agua del Paraná rotundo, monstruosamente graves,
Con su carga de ojos implacables.

Iban pidiendo guerra los ojos, guerra santa
En la tierra de infieles, guerra de espada y lanza

Donde trocar el filo de la espada en martirio
Y la gloria del mundo en la palma del sacrificio.

Pedían muertes de mártires y Dios les otorgó el milagro de la vida,
Porque así convenía a los designios de la Providencia divina

Pedían gloria de héroes y Dios precipitó la gloria sobre ellos
Para gloria del mundo y para espectáculo de los cielos.

Por aquí pasaron los hombres que traían la violenta decisión dependerse
Y atravesaron leguas de agua y leguas de malezas cortadas a machete,

Entre la víbora y el indio, que acechaban el paso venturoso,
Y entre la sed y el hambre y el derrotado suicidio del abandono.

Hombres que se atrevieron a la virginidad de la tierra sagrada
Para arañar el oro; hombres que se jugaron el alma contra las amenazas

De los dioses de América; hombres que fueron hombres
En la fiera cruzada de los corazones.

Por aquí anduvieron las huestes aventureras de la patria
Cuando la patria era no más que una esperanza,

Cuando los galones dorados brillaban todavía como los saraos virreinales
Y las manos temían ensuciarse con sangre

Aquí los ojos de los patriotas se azularon en el fervor de una bandera
Linda como u paisaje de cielo con sus nubes veleras.

Por aquí pasaron los batallones que encendieron la curiosidad de una patria
En la llamarada de los penachos y el escándalo de fiesta de las espadas.

Por aquí se asomaron los caudillos enredados de muertes y de violencias,
Cuando la tierra latía bajo el galope duro de las montoneras.

Caudillos que apuraban las hazañas como si apuraran horrores
Para condenar su alma victoriosamente con fama de varones.

Caudillos que nacieron para el entrevero sin salida que fue la guerra gaucha,
De donde sólo se volvía con la cabeza del enemigo ensartada en la lanza.

Alaridos de vencedores sonaron sobre las aguas y silencios de muerte   
                                                                                 /tironeados de gritos
y una fila de sangre bajaba lentamente a lavarse en el río.

(Sobre las ondas blandas pasaron dos arcángeles que iban a unas bodas,

y tus ojos clareaban en mis ojos, y mi boca se asomaba a tu boca gloriosa.)

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