Encuadernar las islas (antología de poesía isleña)




Encuadernar las islas[1]



En la mitología guaraní el delta argentino conformado por los ríos del Plata, Paraná y Uruguay fue denominado “La tierra sin mal”, un paraíso en el que la naturaleza abastecería con sus dones todas las necesidades del hombre.

Esto parece reflejarse en los poemas de tradición chiripa-guaraní con los que abrimos esta antología, el Canto del Colibrí y el Canto del Syryko[2].

El tópico clásico del locus amoenus parecería ajustarse a las descripciones que realiza Marcos Sastre en “El tempe argentino” (1855):




“Aquí el naranjo esférico ostenta majestuoso su ropaje de esmeralda, plata y oro; allí el cónico laurel de hojas lucientes refleja el sol en mil destellos (…) Si en la edad dorada los troncos y las peñas destilaban los tesoros de la abeja, aquí se brindan al deseo en colmenas de admirable construcción pendientes de la rama de un arbusto…”

Sus descripciones del delta difundidas como lectura obligatoria en las escuelas y secundadas por la campaña de promoción de las islas atrajeron a estos paisajes una importante corriente migratoria seducida por “la pequeña Venecia” que preconizaba Sarmiento.

En sus años de esplendor el delta floreció en clubes náuticos, recreos y paseos en catamaranes que supieron reunir a lo más distinguido de la sociedad porteña.

En la década del 30 fueron famosas las fiestas organizadas por Oliverio Girondo en La Recalada, o las reuniones en Shangri lá, quinta sobre el río Capitán propiedad de Miguel Ángel Asturias.

Así llegaron hasta aquí notables viajeros como Federico García Lorca quien describe en su epistolario un agasajo en Punta Chica y un inolvidable paseo en lancha por el Paraná o Rafael Alberti que ha dejado sus “Baladas y canciones del Río Paraná” (1953).

La mirada del visitante o el viajero, fascinada por el paisaje, se superpone con la de quienes han tenido con el delta una relación más profunda.

Así aparecen poemas referidos a las faenas típicas de los habitantes del delta, como la cuadrilla que describe Gabriel Martino o los pescadores de Carlos Débole.

Miguel Gaya suma la dimensión histórica y de preservación de la memoria al escribir sobre la Isla “El silencio”, centro clandestino de detención del terrorismo de estado mientras que la escritura profética de Miguel Ángel Bustos habla del aire helado sobre el río Tigre un día domingo mientras el sol cae.

Un paisaje atravesado por la vivencia se respira en los textos de Diana Bellessi[3] o Alicia Genovese, poetas que han elegido el delta como lugar de retiro y escritura, pero sobre todo a la obra de Alberto Muñoz y Javier Cófreces.

Alberto tiene su casa en el Arroyo Espera y Javier sobre el Caraguatá, esta vecindad isleña los ha animado a desarrollar dos obras claves para una poética de las islas.

En Canción de amor vegetal (2007) los poetas realizan un herbario de las islas en el que a cada especie identificada corresponde un poema.

Pero es sin duda, Tigre (2011) la lectura poética más abarcadora de esta “masa de verdura”[4]. Cófreces y Muñoz son los primeros en trazar un recorrido literario sobre la temática isleña que reseña las fantásticas narraciones de los cronistas europeos, soldados como Ulrico Schmidl[5] o Martín del Barco Centenera[6], o el trabajo de los naturalistas como Francisco Muñiz[7], Aime Bonpland[8] o Alcides d Orbigny[9].

Conviven en “Tigre” un diario de navegación de los poetas, con la descripción de la flora y fauna de la zona ilustrada por chicos de escuelas isleñas, con poemas de pescadores y ahogados y un almanaque fantástico que describe los cambios que imprime el paso de las estaciones a esta geografía.

Merecen una distinción especial los poetas tocados por la gracia en la descripción del paisaje como la rosarina Beatriz Vallejo o el sanfernandino Carlos Urquía[10].

Decidimos incluir en este informe también un poema de Alexis Mansilla, vecino del Arroyo Fredes, de tan solo 15 años. Él nos dice: “La isla es muy aburrida /porque no hay un cyber en la esquina/ los perros ladran todo el día/ personas desconocidas pasean por el río / por qué no me fui en lugar de los otros”. Su mirada sorprende y cuestiona nuestra idea de paraíso bucólico, que no es otra que la mirada de la extranjería.

Tal vez Alexis sea, en definitiva, el único poeta isleño de esta antología.







Marisa Negri

Delta de San Fernando

marzo 2014






[1] “He iniciado la empresa de encuadernar las islas”, Carlos Urquía en Amistad en las islas (1957)


[2] La recopilación de estos cantos fue tarea de León Cadogan: Asunción 1899-1973. Etnógrafo y lingüista, consagró su vida al registro y difusión de la cultura guaraní. Sus investigaciones se centraron en las cuatro etnias presentes en la Región Oriental del Paraguay: los AVÁ-CHIRIPÁ, los PÂI-TAVYTERÂ, los ACHÉ-GUAYAKÍ y especialmente los MBYÁ-GUARANÍ, que lo adoptaron y le dieron el nombre de TUPÃ KUXUVI VEVE: DIVINO TORBELINO QUE PASA VOLANDO.-


[3] Acaba de estrenarse el documental “El jardín secreto” sobre la vida de la poeta , en el que aparece su relación con el delta.


[4] Escribe Sarmiento en La Tribuna de Buenos Aires (1875): “Las islas a simple vista son una masa de verdura. ¿Qué es una masa de verdura? Esta es la cuestión que no puede resolverse sino por el trabajo de dos días para penetrar doscientos metros (…) La forma de las islas es lo más caprichosa e indescriptible; no pueden someterse a ningún género de mensura, porque la superficie es una ilusión”.


[5] Schmidlt, Ulrico “Viaje al río de la Plata”, Emecé, Buenos Aires, 1997


[6] La Argentina y Conquista del Río de la Plata: con otros acaecimientos de los reynos del Perú, Tucumán, y estado del Brasil, Lisboa: Pedro Crasbeeck, 1602.


[7] Muñiz, Francisco Javier: Noticia sobre las islas del Paraná, Imprenta y casa editora CONI, Buenos Aires, 1925


[8] Profesor de Historia Natural y discípulo de Humbolt, lo acompaña en sus expediciones y retorna a América para explorar el delta del Paraná en 1818, publica sus impresiones en Viaje al país de la Plata.


[9] D Orbigny, Alcide, Viaje por América Meridional I, Emecé, Buenos Aires, 1998


[10] De la extensa bibliografía de Carlos Urquía, tres libros están dedicados específicamente al delta: Amistad en las islas, La cimbra y Rama negra (ver bibliografía)






Marisa Negri


Delta de San Fernando


marzo 2014

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