martes, 31 de marzo de 2015

Xul Solar



               
               Xul Solar con Lita y amigos en Li-Tao su casa sobre el Río Luján, 1954

sábado, 8 de noviembre de 2014

Sintaxis del Ibicuy (Carlos Enrique Urquía)

Carlos Enrique Urquía (1921-2003) nació en Martínez y residió en San Fernando desde los cuatro años. Estaba casado con Lydia Nápoli, con quien tuvo un hijo, Carlos Pedro. Fue docente, primero en una escuela rural de Clorinda (Formosa) y luego en la Escuela Técnica 1 de San Fernando en la 3era sección de islas sobre el Paraná Miní.

Dentro de su obra dedicó 4 libros a nuestras islas:

Amistad en las islas (1957)
La cimbra (1961)
Rama Negra (1971)
Sintaxis del Ibicuy (2004)



















En el Gutiérrez Chico


Con el sol ovillado sobre un palo


Comí mal pan y vino


La boga y el dorado.






Don Zacarías, sal, papel y adobo


Día verde con humo acorralado


La escama descendió los fuegos duros


Las brasas de ceniza y de tasajo.






A la mesa seis hombres. La corriente


Iba y venía con su perro lacio


Mientras el viento entraba en las maderas


Y el bote era la hoja del verano






Las islas apretadas en las ramas


La zanja con su herida entre las manos


Mapa acostado en la honradez del ceibo


Aire roto en las flores de los pájaros.






Patas altas de troncos y escaleras


Seis hombres en el rancho


Las vidas simples del Gutiérrez Chico


La boga y el dorado.





















lunes, 20 de octubre de 2014

domingo, 3 de agosto de 2014

Aires aforísticos sobre el Paraná (Baldomero Fernández Moreno)

De uno de los libros más bellos de Baldomero Fernández Moreno (1886-1950),


 "La mariposa y la viga"  (1947)



Cuando el pelícano reposa, hace del propio plumón astillero para la piragua de su pico.

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Aquella vela blanca en el fondo del río, no permitía cuajar del todo el crepúsculo nocturno.

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El pejerrey del Paraná, blanco y opulento, es una magnolia río abajo.

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Es más fácil torcer el curso de un río que el de un verso.

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Hay un pájaro que canta a medianoche, como si quisiera despertar la selva y, como nadie le responde, calla, rojo de vergüenza en las tinieblas.

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La caña de pescar es un arabesco con intenciones asesinas.

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La garza mora: la ceniza hecha plumas.

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La glicina: un montón de sogas florecidas.

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Las palmeras son estrellas con las puntas dobladas

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Ninguna fruta se empolva tanto las mejillas como la ciruela morada.

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Todo barco tiene un puerto seguro: el de la noche

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martes, 3 de junio de 2014

Almanaque isleño: Junio (Alberto Muñoz y Javier Cófreces)

Cartas deltianas / Horacio Gerpe



Es el mes donde la noche se lleva a sus criaturas hacia un fondo común, y la isla se torna una ciudad de libélulas actuando en el teatro de los cañaverales. Murciélagos en el estaño de los almacenes reclaman la caña quemada y conversan distendidos como ratas. Aguas contaminadas, hospitales de caracoles que expresan la piratería a lo largo de la historia americana. De cualquier modo se puede navegar y pescar en la oscuridad. La luna permite que los botes, fondeados como bolsas de agua caliente, cobijen a los amantes que bogan por el río, hablando de la luna y de los hijos que vendrán como racimos. Los palos de la luz se tornan transparentes, también las anguilas y sus monasterios de barro. Sobre el final del mes, una gran competencia de veleros viene del phalus con sus marineros bronceados que bailan con la caída de la luz, sudando y chillando sobre las bombas de achique.



viernes, 23 de mayo de 2014

Almanaque isleño: Mayo (Javier Cófreces y Alberto Muñoz)

                                                                             Horacio Gerpe



Las orillas son paradógicas y la tierra se mueve perentoriamente.

El agua leída en la margen del río es el falso telón de los hijos de Cortés.
Un doble fondo en los limoneros deja liberada a la víctima y el perdido fantasma Azteca que ha llegado flotando es olfateado por los perros del monte.
Así es mayo, un desenterrador desaforado.
El isleño busca con su pala lombrices para la pesca y desentierra de las zanjas el cuerpo de un tractor histórico.
Oxido para encarnar: bogas de zinc, pejerreyes remachados, dorados enchapados.
Hay un trato con las tortugas de agua para que canten en los fondos del rio, la épica de su navegación. Mayo no es el Caribe sino el menoscabo de las algas.