lunes, 25 de mayo de 2015
Adelanto Dos poemas de La islíada (Carlos Enrique Urquía / Ediciones en Danza 2015)
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| collage de Gabriel Martino |
23
Para Adolfo Arnoldi
Salimos a pescar.
El bote sube y baja
en un balanceo antiguo.
Carnada roja
carnada blanca.
Las líneas se hunden
en el agua.
Vamos a buscar
las bogas de vidrio.
El patí de grises azaleas húmedas
y el pejerrey de pantalón listado.
37
Está doblado hacia la muerte
hacia abajo
como un gran pescado podrido.
La piel con tábanos y moscas
los ojos sin dibujos y colores
las manos lejanas.
El ahogado se llama López.
Tiene el tiempo coagulado en las piernas
una flor de camalote en la boca
y un hijo en San Fernando.
Hace un minuto apenas
Armstrong camina por la luna.
de "Rama Negra" 1971
domingo, 24 de mayo de 2015
Naturaleza viva / Cristian González
Se inauguró ayer la Muestra "Naturaleza Viva" en donde exponen Cristian González y Javier Torres.
Para quienes deseen visitarla pueden pasar por la Quinta El Ombú de San Fernando (Libertador 600) hasta fines de junio.
Lo que sigue, algunos de los cuadros de Cristian, la mirada de quien vive aquí, en el corazón del delta.
martes, 31 de marzo de 2015
sábado, 8 de noviembre de 2014
Sintaxis del Ibicuy (Carlos Enrique Urquía)
Carlos Enrique Urquía (1921-2003) nació en Martínez y residió en San Fernando desde los cuatro años. Estaba casado con Lydia Nápoli, con quien tuvo un hijo, Carlos Pedro. Fue docente, primero en una escuela rural de Clorinda (Formosa) y luego en la Escuela Técnica 1 de San Fernando en la 3era sección de islas sobre el Paraná Miní.
Amistad en las islas (1957)
La cimbra (1961)
Rama Negra (1971)
Sintaxis del Ibicuy (2004)
En el Gutiérrez Chico
Con el sol ovillado sobre un palo
Comí mal pan y vino
La boga y el dorado.
Don Zacarías, sal, papel y adobo
Día verde con humo acorralado
La escama descendió los fuegos duros
Las brasas de ceniza y de tasajo.
A la mesa seis hombres. La corriente
Iba y venía con su perro lacio
Mientras el viento entraba en las maderas
Y el bote era la hoja del verano
Las islas apretadas en las ramas
La zanja con su herida entre las manos
Mapa acostado en la honradez del ceibo
Aire roto en las flores de los pájaros.
Patas altas de troncos y escaleras
Seis hombres en el rancho
Las vidas simples del Gutiérrez Chico
La boga y el dorado.
lunes, 20 de octubre de 2014
domingo, 3 de agosto de 2014
Aires aforísticos sobre el Paraná (Baldomero Fernández Moreno)
De uno de los libros más bellos de Baldomero Fernández Moreno (1886-1950),
"La mariposa y la viga" (1947)
Cuando el pelícano reposa, hace del propio plumón astillero para la piragua de su pico.
***
Aquella vela blanca en el fondo del río, no permitía cuajar del todo el crepúsculo nocturno.
***
El pejerrey del Paraná, blanco y opulento, es una magnolia río abajo.
***
Es más fácil torcer el curso de un río que el de un verso.
***
Hay un pájaro que canta a medianoche, como si quisiera despertar la selva y, como nadie le responde, calla, rojo de vergüenza en las tinieblas.
***
La caña de pescar es un arabesco con intenciones asesinas.
***
La garza mora: la ceniza hecha plumas.
***
La glicina: un montón de sogas florecidas.
***
Las palmeras son estrellas con las puntas dobladas
***
Ninguna fruta se empolva tanto las mejillas como la ciruela morada.
***
Todo barco tiene un puerto seguro: el de la noche
***
"La mariposa y la viga" (1947)
Cuando el pelícano reposa, hace del propio plumón astillero para la piragua de su pico.
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Aquella vela blanca en el fondo del río, no permitía cuajar del todo el crepúsculo nocturno.
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El pejerrey del Paraná, blanco y opulento, es una magnolia río abajo.
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Es más fácil torcer el curso de un río que el de un verso.
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Hay un pájaro que canta a medianoche, como si quisiera despertar la selva y, como nadie le responde, calla, rojo de vergüenza en las tinieblas.
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La caña de pescar es un arabesco con intenciones asesinas.
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La garza mora: la ceniza hecha plumas.
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La glicina: un montón de sogas florecidas.
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Las palmeras son estrellas con las puntas dobladas
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Ninguna fruta se empolva tanto las mejillas como la ciruela morada.
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Todo barco tiene un puerto seguro: el de la noche
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