jueves, 15 de agosto de 2013

Poesía en el muelle 7 : Joaquín Valenzuela





Anoche mientras dormíamos cayó un barco de agua con la fuerza de cien tortugas. Hubo graznidos de gallaretas bajo pilotes y una corrida de ranas a los bajos.


Pero el río pasa porque las hojas sobre el río pasan porque las sombras sobre el río se quedan.


Los que vuelan silbando son los sueños. Y los vecinos ya flamean sus remos, es decir, gritan buen día!


De a veinte verdes los ojos y un solo marrón: el de los charcos.


Allá desayuna con su señora un hombre que lleva un poco el nombre de mi padre,


ayer conocí a un pibe que fue nieto del nombre que traigo a veces.

Varadero del Ministerio

La Pinta. Embarcación  en reparación

Barrio el Ministerio / Paraná Miní

Centro de Reparaciones

amarras

El Varadero del Ministerio de Obras Públicas se encuentra en el Paraná Miní a escasos minutos de navegación de la Escuela Técnica Nro 1 y el Hospital.
Destinado en los años cuarenta a ser una importante planta industrial, base de operaciones de dragas y centro de reparaciones actualmente se encuentra funcionando con escasos operarios y menor presupuesto.
Allí funciona una sede del Centro de Formación Profesional y se dictan cursos de Carpintería, Cocina, Electricidad, Apicultura y Refrigeración que acercan oportunidades valiosas a los habitantes del delta.

Fotos: Gabriel Martino

El delta y Miguel Gaya



1) ¿Cuál fue tu primer contacto con el delta?




No lo recuerdo, pero siempre me ha quedado una cierta idea de estupor, de mirar un paisaje demente a mitad de camino entre la disolución y el barro. Eso y la idea de Sarmiento oculto en los riachos, entre casas que se caían lentamente al agua, son las dos impresiones más tempranas.





2) ¿Qué vínculo tenés actualmente con la isla?




Ninguno, apenas sujeto a que me invite el buen Javier Cófreces a su refugio a comer un asado o algún otro pretexto para beber vino con mucha lentitud y amistad.





3)¿Cómo aparece el delta en tu literatura?




De una manera también sorprendente y sin demasiada explicación. Como te dije, el delta no es mi paisaje en términos biográficos. Es cierto que siempre me pareció muy poderoso, pero el modo en que aparece en la escritura y termina configurando el libro sigue estando lleno de misterio. Me parece que su imaginería, la temible fuerza de sus imágenes se han impuesto en mí sin ninguna deliberación. Así que mi libro no es un homenaje a un paisaje determinado, sino apenas (como no podía ser de otro modo) un mero dejarse llevar por resonancias un poco oscuras y otro poco inventadas.





4) ¿Que autores te parecen indispensables para acercarse a las islas?




Javier Cófreces y Alberto Muñoz, claro. Son los zapadores del delta. Pero gran parte de su obra temática fue desarrollada en forma posterior a Siluetas ..., así que mi contacto con las islas no fue literario, por más que el delta es literatura como pocos paisajes del mundo.





5) ¿Recordás alguna anécdota isleña vinculada a la literatura?




No. Lo único es un cierto malentendido sobre un poema de Siluetas, que se llama "Cementerio en las islas". No solo hay gente que lo ha leído en clave real, sino incluso biográfica y testimonial. Un cementerio que, claro, no existe. O eso creo.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Zoo entrañable (Carlos Alberto Débole)

Ranas

Expectantes caballos contribuyen
a esta noche de asfalto ensimismada.
Enhebrando las ranas pasa el río;
coral de monosílabos lo exalta.

Surubí

El cielo azula en el agua
tensa espera de espineles.

Por su muslo estremecido
tiznado de redondeles,
ollas se están alistando
con especias y laureles.
¡Surubí, sombra del río,
aturdido no te anzueles!

El cielo azula en el río
tensa espera de espineles

Colibrí

¿Es acaso espejismo, juego, alarde,
esta de pronto magia que nos iza
unicornio de pluma si electriza
el silencio soleado de la tarde?

Todo centra esa brasa, tanto arde,
que el ojo, su afluente, se hipnotiza.
Alrededor el mundo es de ceniza;
que la memoria en pausa lo resguarde.

Un enero de luces lo persiste...
La sombra detened pues si lo embiste
con su marea azul le dará muerte.

El aire antiguo veréis ensimismarse
y al día sin fulgores instalarse
de nuevo en su costumbre y en su suerte.

Nueva oda al Río Paraná (Luis Luchi)

Luis Luchi (1921-2000) Nació en Buenos Aires. Integró los grupos El Matadero y Gente de Buenos Aires.

Publicó El obelisco y otros poemas (1959), El ocio creador (1960), Poema de las calles transversales (1964), La vida en serio (1964) al que pertenece este poema, Vida de poeta (1966), El muerto que habla/ Poemas cortos de genio (1970) Ave de paso (1973) Los rostros (1973) Poemas 1949-1955 (1975), La pasión sin Mateo (1966), ¡Gracias Gutenberg! (1980) Resumen del futuro (1984) Antología poética (1986) Fuera del margen (1992) Mishiadura en las dos ciudades (1993) Jardín zoológico (1995) Contestarse a sí mismo en el canto (1997) Poemas y pinturas (1999) Amores y poemas en Parque Chas(2001)


Estás cansado río fuerte.
Muchos,
muchos años
llevas andando
hijo de las nubes
padre de los ríos.
Si sólo supieras seguir
el camino que en sí mismo cavaste
también merecerías cantos.
Desde tu orgullo
siempre nos quisiste.
"Que naveguen.
Que roben mis criaturas de alimentos.
Que entren en el ciclo armónico.
Que quemen su sed
con pura savia de corteza salvaje.
No tengo medida en el furor
ni en la entrega cuando quiero".

Y el invisible portador de ecos
pronto trajo las quejas del gigante de roca.
"Les abrió su vientre mineral
y en su codicia son feroces."

"Ya aprenderán."


Entonces eras joven
cediste tus riberas,
les diste treguas
para que pudieran precaverse
de tus continuas crisis.
Mostraste el secreto de las semillas,
y entre los nuevos materiales y detritus
una mancha rojiza se bañó
en tus aguas.

"Son insaciables",
te gritaron las maderas.

"Ya aprenderán."

Construyeron a todo lo largo
de tus orillas
pueblos que nacían viejos,
cortados de arrugas y cicatrices.
Observabas antento
había músculos tensos,
labios rotos por el esfuerzo,
eran muchos, cada vez más;
a veces se esforzaban juntos.

"Ya aprenderán", te admiraste,

Y allí mismo,
en el momento permanente
de tu digna entrega al océano
surgió un homenaje a tu sabiduría.
Con tus colores, olores y rugidos,
con tus corrientes desatadas,
con tus corrientes subterráneas
la magnífica ciudad amasaba sus afluentes.
"Ya aprenderán", dijiste,
¿estarán aprendiendo?

domingo, 11 de agosto de 2013

Trailer de El jardín secreto - documental sobre la poeta Diana Bellessi

El jardín (Diana Bellessi)

Si todo orden
es aleatorio, me sujeto
a éste, aunque precario
eterno en mi mirada:

Belleza bárbara
del matorral salvaje
donde se asoman
las flores más pequeñas
y delicadas: capullos
espigas y florcitas
redondas como coronas
que a su centro
petalan. Belleza
disciplinada donde se abren
las rosas pálidas y moteadas
o alguna reina
aislada, alada. Fasto
perfumado de los ligustros
lo que viene a solas
o lo puesto, ahora
está despierto,
se orquesta para gloria
y una olvida, el horror
del vacío perfecto

Las cápsulas dehiscentes
de la rosa
de mayo estallan
y caen sus semillas mientras
la planta se prepara
a elaborar sus flores
acapulladas con que el
otoño se retira
Sí, estar en el concierto
y modificarlo
sin borrar la marca
del origen
"Ver los pájaros"
dijiste, "no es difícil,
requiere un gesto
de paciencia. Si metemos
la cabeza en el mato
ellos vendrán también,
son curiosos a mirarnos"

En la hondura de las islas
los búhos rasgan
la masa delicada
de la música. Llaman "Shektani"
se repite en bantu,
las guineas
do matto en las sabanas
de Mozambique. "Shektani"
de doble cara:
el diablo. He visto
en la verja de bambú
del porche de mi casa,
una tacuarita
devorar las moscas
agonizantes que pendían
de la tela de una araña
Detalle,
y la gracia de su media cara

Sí, lo que alcanza mi
mirada. Me sujeto a este
orden y acepto
lo que mi alma teme:
no visto por mi ojo
aquel, vacío perfecto